La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1059 la Visión Beatífica puede tu alma saciarse y satisfacerse en la plenitud de Mi Presencia. Criatura, sinMi asistenciaMisericordiosa, tu alma se habría marchitado incluso antes de nacer. ¡SinMi ayuda, tu vida sería una deso- lación, inmóvil, totalmente desconectada de Mí, la Divinidad! ¡Ah, si tu alma supiera tan sólo qué peligros atraviesa a diario! 1 Abre tus facultades, Vassula, y absór- beme 2 . Oh, Señor Bendito, Tú eres Aquel que deslumbra mi alma sin cesar; fluyendo en mí como un Río fluorescente, iluminas mi alma, poniendo en mi corazón la Luz en la que vivo. Aún estoy perpleja ante Tu elección y que Te hayas unido a Ti Mismo en mi alma, que Te hayas unido a Tu Espíritu en el centro de mi corazón. Tú me has hecho vivas las Escrituras, y Tus palabras en ellas se han hecho audibles a mis oídos, y comprensibles en mi corazón y mi mente; palabras de Vida Divina. Tú has hecho realidad las realidades inalcanzables: el Reino de los Cielos… Tú has hecho tangible Tu Palabra, haciéndonos comprender que, verdaderamente, el Dios Trino y Uno no es más que un solo Dios, y que los Tres son una sola Substancia, un solo Poder y un solo Conocimiento… Tú, consubstancial con Tu Hijo, has desvelado los planes ocultos, escondidos en el abismo de Tu Amor, enseñándonos que nuestros cuerpos también pueden ser resplandecientes como Tu Luz Divina, Tú has estado dando a mi alma plena conciencia de Tu Presencia, y desde entonces Tu Amistad ha herido interiormente mi corazón; Tu mirada sobre mí me ha hecho pedazos. Sensación y Razón, ¿para qué os necesito? Tu Fuego, Dios, me ha consumido, reduciendo a cenizas mi ego. Soy transitoria, estoy rodeada de cosas transitorias, pero Tú quiebras las Leyes de la naturaleza y cada día aparecen nuevos milagros, a través de Tu Mano. Y a quienquiera que se acerque a Ti, Tú le prendes fuego, transformándole en llama, pero con una promesa: que no se convertirá en cenizas… Bendito el que pueda apoderarse de Ti y abrazarte: la virtud y el Amor divino serán su pan de cada día. Oh, Padre Bueno y Amante, que nos invitas a cada uno a morar inseparablemente con la Santísima Trinidad, y a ser dioses por participación, haciéndonos factible alcanzar la Divina estatura de Tu Hijo, Jesucristo. Liturgia de mi alma, Catedral de mi corazón, Incienso Perfumado del Universo, Arquero Implacable, Oda Divina, Abismo de Amor trascendente, 1 De repente Dios se detuvo y se volvió hacia mí para ha- blarme. 2 Entendí “préstame toda tu atención”, y no es que no se la estuviera prestando... Cuaderno 107

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