La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 1053 tinuarán extendiéndolas, como una lluvia de semillas lanzadas desde lo alto, a todas las generaciones futuras, para renovar la crea- ción de Dios y embellecer la Iglesia, para en- dulzar las bocas de Sus hijos y abrirlas para alabarle, para abrir sus ojos y permitirles exa- minar sus corazones. Estoy sellada por todas partes con el Divino Nombre de nuestro Se- ñor, y no temo. Soy su libro sonoro, que de- clara las mismas Verdades que nuestro Se- ñor nos ha transmitido. Así pues, nada es nuevo. No tengo nada nuevo que proceda de mí, hermanos, sino que todo lo que se me dice viene del Conocimiento Divino y de la Boca del Dios Trino y Uno”. Esto es lo que tienes que decirles en Mi Nombre. Contémplame en profundidad, amadísima Mía, y descansa sobre Mi Corazón… 8 de septiembre de 2002 Escribe: Las Escrituras dicen: “Si un hombre alimenta ira contra otro, ¿puede entonces pedir compasión al Señor? Si no muestra ninguna compasión por un hombre como él, ¿puede entonces suplicar por sus propios pecados?” 1 Recuerda Mi Ley deAmor y permanece de- voto a Ella…Deja atrás todo rencor y todos los pensamientos violentos, y vuélvete a Mí…Vassula, hay tantos con este pecado en esta generación..., el pecado de la ira y del rencor. Esclavos de vuestras pasiones y cam- peones cuando se trata de hacer el mal… 2 Nadie es justo, sin embargo, Yo, Jesucris- to, he revelado Mi bondad y Mi exuberante Amor a la humanidad, y no me preocupaba ni buscaba cualquier bondad o rectitud por vuestra parte. Mi compasión por vosotros era tan grande que obligó a Mi Misericordia a ser benigna con vosotros, para salvaros pormediodel agua limpiadora del renacimien- to y renovándoos con el Espíritu Santo. He colocado un tesoro 3 ante ti, genera- ción, pero tu alma sigue sin verlo. Continúas pasando a su lado la mayor parte del tiempo, sin ver nada. Y, ah, cuántas veces no te he tendido Mi Mano para atraerte a Mí y que Me descubras. ¿Acaso te escondo Mi teso- ro?Yo soy el Tesoro mismo. ¿No te ha dicho nunca nadie queYo soy tu Esposo Celestial? Yo soy las refulgentes aguas limpiadoras del manantial que daVida, cuyas aguas purifican, renuevan e infunden Vida en ti. Yo soy la Resurrección.Así pues, no vaci- les más, abre tus ojos y corre hacia Mí. Deja de estar alejada, distante. ¿Te ha enseñado alguien que el acto supremo de amor es la aceptación de Mi Cruz? Mi Cruz, que es tu Instrumento de redención, es, en otras pala- bras, el Árbol que da vida. Por medio de tu Instrumento de redención, tus pies cruzan desde el valle de la muerte hasta la Visión Beatífica. Yo soy la Resurrección y, a través de Mí, he hecho que seáis todos hijos e hijas de la resurrección. Si permaneces en pecado y sin perdonar a tu prójimo, inflexible en tu cora- zón, lleno de rencor, te será negada la visión de la Divinidad. El Espíritu Santísimo no Se te mostrará si estás en deuda por el pecado, pues habrías estado rechazando consciente- mente el acto de compunción, un acto de amor… Si permaneces en este pecado, es como si Me dijeras: “Maestro, prefiero quedarme en mi tumba. Elijo permanecer muerto y vivir entre los muertos”. Tu carne ya está en des- composición, te estás pudriendo, ¿y aún re- chazas laVida? Negar tu pecado es similar a negar laVida. En lugar de esto, ven aMi lado y al lado de los santos, y de aquellos que en la tierra se están acercando a la perfección, 1 Si 28,3-4. 2 El Señor hablaba a los que están en pecado grave. Cuaderno 106 3 Significa ricas instrucciones.
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