La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 1045 exulten y griten de alegría, mientras el Rey pasa entre nosotros para juzgar la tierra con justicia y las naciones con Su Verdad. Aclamad la Roca de nuestra seguridad, y reunámonos en Su Presencia con acciones de gracias. Flor, te he dado un acceso directo aMi Cora- zón para que florezcas, y para que continúes dirigiéndome acciones de gracias. Sigue diri- giéndome acciones de gracias y las tomaré como sacrificio tuyo, y Me honrarán... Has de saber, amadísima Mía, que procla- mar Mi NombreMe da alabanza y gloria.Yo te amo,Vassula. Los muertos noMe pueden alabar; guardan silencio. El mundo nunca puede bendecir Mi Santidad Trina y Una; guarda silencio. Sombras de muerte se cier- nen por doquier. Yo estoy Presente y Mi po- der cura y salva. Sin embargo, mira el mundo de hoy: muy pocos han respondido a la gra- cia y no han buscado refugio enMí,Yahveh. Muy pocos Me temen, Vassula. La muerte está a la vuelta de la esquina pero, aún así, el mundo no invoca Mi Santo Nombre. Esta generación se niega a caminar Conmigo. Te he enviado a la tierra de los muertos, donde reinan el estrago y la desesperación en muchos corazones.Aunque ahora el lazo del maligno es evidente, sin embargo el mun- do, en su apatía, sigue odiando Mis precep- tos. Mi Ley está siendo constantemente que- brantada. Me quedo despierta toda la noche para meditar sobre todo esto y no consigo verle un final. Si Tú no estuvieras tan cerca de mí, Yahveh, guardándome, protegiéndome, rodeándome, moriría de pena. Levanto mis ojos hacia Ti con dolor y suspiros, sabiendo que mi hogar está en el cielo y, sin embargo, yo estoy aún en la tierra. A menudo me pregunto: “¿Qué estoy haciendo aquí, en esta tierra a la que no pertenezco, ni tampoco pertenezco a nadie? Siento que estoy de prestado.... Estoy prestada... Estaba a Su lado cuando Él me dictó Sus leyes, tras haberme traído de la Tierra del olvido y de la muerte, para concederme la existencia. Él levantó mi alma del pantano, para revelar Su Santo Rostro. Luego me enviaste en Tu Nombre, sin pensar siquiera dos veces que podías estar depreciando Tu Cetro y Tu Esplendor. Estás coronando Tus Obras con Tu generosidad, y fluye la abundancia por donde pasas. Tú nos cargas de riquezas, nos refinas como la plata. Cristo marcha con majestad a través de este desierto, y hace bascular la tierra para anunciar Su inminente retorno. Mas el pueblo no ha comprendido. Algunos dicen: “Cristo viene en carne y hueso”; otros argumentan sin fundamento: “Dios vendrá para aplastar las cabezas de Sus enemigos”. Pero no han comprendido los Salmos... Como fantasmas de un sueño de media noche, se hacen preguntas. Realmente, al principio, tampoco yo lograba entender, aunque estaba constantemente Cuaderno 105
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