La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1041 do los dones que te he dado, les caigan sus pecados sobre su propia cabeza. –Que Yo aumente en ti para que, cuando tus amigos te miren, puedan verme a Mí en vez de a ti, convirtiéndose así en la verdade- ra razón por la que te quieran. –Continuaré dándome más a ti, siempre que permitas queMi DivinaVoluntad perma- nezca en ti, confiando en Ella y renunciando a tu voluntad por la Mía. –Bendita seas por haberte retirado de todo lo que te ataba a este mundo y haber preferi- do la Fuente de la Divina Dulzura. –Que tu alma esté ahoramás motivada aún por el celo de la gloria deMi Casa, para atraer- la con lazos de amor hacia una unidad espiri- tual. Entonces, Mi Imagen Divina estará ple- namente impresa enElla, derramando una vez másMi Luz enElla. –Que seas el icono perfecto de la unidad, atrayendo a todos con benignidad a vivir una verdadera vida enMí. Por este acto imperial de amor,Yo recibiré sobreMi Cabeza la coro- na imperial de la unidad. –Que todo acto violento y todo odio hacia ti que venga del hombre pueda ser reempla- zado por bendiciones Nuestras 1 . Estos inúti- les tendrán que responder ante Mí en el día del Juicio. –Que cada fibra de tu corazón viva paraMí, dándote entusiasmo para trabajar por Mí.Y, como un esclavo que no reclama salario, tam- poco tú reclamarás jamás ningún salario, sino que darás corazón y alma por el Reino de los Cielos. Escúchame, Yo te he creado y te he puesto sobre la tierra únicamente para esta noble obra. Hueso de Mi Hueso, carne de Mi Car- ne, permanece unida y un solo espíritu Con- migo, y medita acerca de todas las vestidu- ras con las que te he revestido para procurarte libre acceso para entrar y salir de Mi Corte. Es realmente unmisterio impresio- nante, que sobrepasa todo conocimiento y entendimiento humano en la mayor parte de Mi creación. Mas Yo, el Maestro celestial, tenía fijos Mis Ojos en ti yMis Manos sobre las tuyas, con el fin de bordar juntos rosas doradas, dándoles vida para que esparcieran su dulce fragancia, perfumando no sólo la Iglesia, sino el cosmos entero. Sin la cooperación de esta divina gracia que te he dado, habrías permanecido indigen- te. Pero ahora, por gracia divina, ¡te he en- claustrado enteramente en Mi Corazón!, habiéndote así ennoblecido tras haberte uni- do a Nosotros. Colmada e iluminada por Nuestra Luz sublime, hemos alzado Nuestro Cetro y hemos marcado en ti Nuestro Nom- bre, para que sirvas a Nuestra Casa y dirijas Nuestro poema deAmor al mundo entero. –Que tu lengua esté tan dispuesta como la pluma de un atareado escriba y nunca se can- se de dar testimonio, incluso entre las llamas. Yo, Jesús, te bendigo. IC. 7 de febrero de 2002 CiudadelaMía, tehe llamadoconel findeque anunciesMi Retorno.Te he llamado para que reveles Mi insondable Misericordia a todos Mis hijos, que siguen sentados en la apatía y en su propiomundo de indiferencia.Mis per- sistentes llamadas al arrepentimiento no se han oído.Ahora elmundo se arrastra aúnmás profundamente en el lodo del pecado y en la sombra de la muerte. Mi semilla está muerta por falta de riego. Muchos de Mis pastores Mehan fallado, arrastrando tras ellosmillones de almas al Abismo y la perdición. ¿Puede alguien decir: “No hemos sido advertidos, no hemos visto ningún signo celestial”? Y con- tinúan viviendo para sí mismos... Esta generación se ha vuelto muerta a Mi Palabra y prefiere vivir para Satanás que les da todo lo que se opone a Mi Ley deAmor. Libertad e independencia lo llaman ellos, pero en realidad son cautivos del Maligno. Ahora, cada hombre está equipado para la 1 La Santísima Trinidad. Cuaderno 105

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