La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1038 Cuaderno 104 7 de enero de 2002 Te doy Mi paz, flor Mía. ¿Me quieres decir algo? Sí, Jesús. Quiero decirte algo. ¿Soy Tu atle- ta? 1 Por favor, no ignores mi pregunta. No voy a ignorar tu pregunta. He podido detectar por tu expresión que finalmente has comprendido que te he empeñado realmente en una batalla. Sí, tú eres Mi atleta.Yo soy tu Entrenador y te he entrenado para ser uno, ¿no es así? Entonces, que sea una atleta con un celo indomable por Tu Casa. Que así sea, pues: que por tu boca resuenen Mis Palabras, ahora y durante futuras gene- raciones. Mis Palabras detendrán a los inso- lentes, a los eruditos y las expresiones impías de todos aquellos que hasta el día de hoy no Me han descubierto, sino que confían en sus propias fuerzas. ¡Sólo porque tengan el len- guaje de un retórico no significa que esto vaya a elevarlos hasta los misterios ocultos del Espíritu Santo! Ah, Vassula, hija Mía, lo ves, no es una carga ligera llevar la cruz de la Unidad.Tenía que convertir a alguien en un atleta para que corriera Conmigo, negándose a todas las cosas atractivas que retrasarían esta carrera. Yo te he formado para que seas una atleta, para permitirte dedicar tu corazón y tumente a mantener Mi paso, y que tus pies no avan- zaran con lentitud. Una vez pregunté: “¿Quién puede sopor- tar dolor, calumnia, contratiempos, salivazos y persecución? ¿Quién puede proporcionar infatigablemente a Mi gente, a Mi Iglesia, todo el conocimiento que adquirirá de la Di- vina Sabiduría, y estar al mismo tiempo a dis- posición de todos? ¿Quién será obediente a Mi Voluntad y a Mis Mandamientos y dis- cernirá la mentira de la verdad, y lo que está bien de lo que está mal? ¿Quién se expresará como Yo Me habría expresado y aceptará muchas de Mis órdenes? ¿Quién predicará de un modo regio y melodiosoMis Palabras, encendiendo los corazones de Mi gente? Y ¿quién sobrellevará con paciencia cada tribu- lación y cada azote, cuando dé testimonio de la unión mística entre Yo y Mis criaturas? Para soportar y lograr todo esto necesitaría encontrar un alma empobrecida, débil y frá- gil. En esta clase de pobrezaYo hallo anchu- ra y amplitud, altura y profundidad para lle- nar ese vasto espacio con Mi prodigiosa Riqueza. En su debilidad,Yo seré su Fuerza superabundante y su Real Autoridad. En su fragilidadYo seré su inefableMunificencia”. Así pues, en Mi benévola condescenden- cia, Me digné elegirte, entrenarte y formarte como una atleta.Ahora tengo la satisfacción de verte ansiosa de agradarme, dispuesta a ir al campo de batalla.Ven siempre a buscarme espontáneamente en cualquier momento.Yo soy tuHermano, tu familia.Yo , que soy la luz radiante de la gloria del Padre y la copia per- fecta de Su naturaleza divina, te bendigo. Señor, Tus visitas me han resucitado y doy gloria a Tu infinitaMisericordia. Sin embar- go, Señor, tengo aún otra pregunta: Si dices que Tus Palabras resonarán por mi boca y harán efecto a muchos, ¿cómo es que a veces Tus Palabras, incluso pronun- ciadas con fervor, tienen tan poco efecto? Aun viniendo de la Divinidad Misma, lle- nando mi corazón de Amor divino, no afec- tan a todos. Sí, y hay incluso algunas almas 2002 1 Esta palabra me vino por inspiración.

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