La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1037 ¿La unidad y compartir un solo Cáliz, todos reunidos alrededor de un solo Altar? Deben abrir sus corazones y creerán... Oh Cristo, ¿cuánto más Tu Precioso Cuerpo debe ser taladrado y lanceado y fragmentado, antes de que nos demos cuenta de que hemos podido dividir Tu Cuerpo como instrumentos del “divisor” mismo? Lo hemos hecho sin querer e inconscientemente; ayúdanos a encontrar y preservar ese resto tan sagrado llamado Tu Iglesia. Ayúdanos a unirla de nuevo. Si las iglesias son capaces de ir más allá de los obstáculos negativos que las impiden unirse, obstáculos que, según las Escrituras, están en contra del logro de la unidad de fe, amor y adoración entre ellos,Yo seré fiel aMi promesa de conceder un tiempo de paz en el mundo entero. Esta paz atraerá a todos los seres haciaMi CuerpoMístico, cumpliéndo- se Mis Palabras, que se os dieron a todos vosotros en Mi oración a Dios Padre, cuan- do imploré: “Que sean uno en Nosotros, como Tú es- tás en Mí y Yo estoy en Ti, a fin de que el mundo pueda creer que fuiste Tú quien Me enviaste”. 1 Esta súplica pronunciada por Mis Labios divinos, aún hace eco desde el cielo, cada segundo. Las Palabras que ento- né significaban que toda la creación debe ser movida hacia una unidad espiritual, y no una unidad mediante la firma de un tratado. Para cumplir Mis Palabras, las iglesias deben bus- car primero la humildad y el amor, gracias que se pueden obtener por medio del Espíritu Santo y por un gran arrepentimiento. No os sorprendáis de Mis proyectos. Aquel que es llamado por gracia se hace uno con el Dios Trino y Uno y ya no está solo, porque Nosotros vivimos en él. Nosotros ha- bitamos en él. Habiendo hecho de ese modo Nuestra morada en él, Nosotros le poseemos y él Nos posee. Y así es como Nosotros te llamamos, hija, paraNuestra alabanza yNues- tro honor, para servirnos, no durante una hora o dos, sino para que estuvieras con Nosotros durante todo el día sin interrup- ción, y estuvieses constantemente a la bús- queda del bienestar de Mi Iglesia. Que tus esfuerzos puedan traer la paz, y que la Iglesia se beneficie de todas Mis palabras y que, al hacerlo así, se reconstituya con Mis bendi- ciones. Que puedas progresar en Mi divino amor, hija, y que el beso que Yo te doy reconforte tu cuerpo y tu alma. No vuelvas a sentirte perpleja o atribulada cuando tus opresores te persigan. Sé como un lirio, libre de preocu- paciones. Que Mi beso paternal consuele tu corazón y sosiegue tus adversidades y to- dos los pensamientos confusos que no vie- nen de Mí. Recibe con alegría todasMis palabras tran- quilizadoras y comprende cuán próximo 2 es- toy de ti... 1 Jn 17,21. 2 Cercano. ΙΧθΥΣ Cuaderno 104

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