La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1036 Cuaderno 104 (Algo entre el Señor y yo). Entonces, alaba Mi Santo Nombre y verás cosas mayores que éstas. Espera y verás... Ten paciencia y permíteme continuar nues- tra senda juntos. ¿Ves? ¿Ves dónde te he con- ducido? No temas, en Mi Presencia tienes paz... IC 10 de diciembre de 2001 Oh, Señor, levántame cuando me asusta más estar engañada. Muéstrame que camino en Tu Presencia, en Tu brillante Luz. Déjame oír el batir de las alas de Tus ángeles y la lira de los santos. No, no quiero estar preocupada por grandes asuntos, o maravillas, o emblemas de este mundo. Todas esas cosas no me interesan. Me basta servirte, mi Señor; servir en Tu Casa y que se me permita pasear en Tu Corte e inhalar el perfume de Tus vestidos, que se ofrecen a cada alma; contemplar Tus Manos y Tus Dedos que destilan pura mirra cuando estás a punto de ungir a un alma, y el placer que sientes al hacerlo. Tu bondad hacia nosotros es infinita y, por gracia, nos levantas para ver Tu Gloria. Vassula Mía, confía en Mí. Yo soy más que un vigilante de tu alma. ¡LlevaMi Eucaristía 1 en tu corazón y perfúmame a tu vez! Yo soy el autor de esta gran obra. Endulza Mi Corazón, pues estoy lleno de dolor y des- encanto. Evangeliza y habla, y di las palabras que te he dado. Embellece Mi Iglesia y llena el corazón y la mente de Mis hijos con todo lo queYo Soy. Borra tumiedo a estar engaña- da. No lo estás. Yo soy tu Padre 2 y cuido de ti. ¿Quizás, hija, deberías venir más amenudo aMí para escribir? ¿Te gustaría eso? (...) Oh, no,Yo te encontraré tiempo. ¿Y Tú? ¿Lo quieres, mi Señor? Abrazaré Tu respuesta. Hija, todavía tengo ante Mí muchas páginas en blanco que hace falta llenar, ungiéndolas con Mi noble tema. Mi obra es como un bordado. He diseña- do todos los detalles sobre el tejido. Por esta razón tenía que encontrar un trozo de tela en blanco sobre el cual diseñar, con Mi Propia Mano, el motivo ornamental de rosas que tenía en la mente. Con hilo de oro te bordé, dando vida a las rosas para que esparcieran su dulce fragancia alrededor, perfumando todo el cosmos. Tú eres también como un libro sonoro. Ahí también quedan unas cuantas páginas más por llenar. Tú eres la obra de Mis Manos y debo completar Mi Obra. ¿Has oído “el celo de Mi Casa Me devora?” 3 Sí, mi Señor, lo he leído en Tu Palabra... Yo soy el Guardián de Mi Casa y de Mi fa- milia. Me atormenta ver que Mi Casa se des- garra. ¿Has leído: “Por negligencia las vigas del techo ceden, por falta de cuidado la casa deja entrar la lluvia”? 4 Mi Casa ha sido des- cuidada. Cada casa está pagada por alguien. Yo he comprado Mi Casa con Mi Propia Sangre. ¿Por qué no ha escuchado nadie Mi súplica cuando rogaba al Padre que fuerais uno? Hoy, si hubierais respondido a Mi lla- mada mostrando obediencia, estaríais com- partiendo un solo Cáliz alrededor de un solo altar. Ah, Señor, pero ¿cuántos creen realmente que Tú me estás hablando, diciéndonos que Tu mayor deseo es la unidad? 1 Aquí, Cristo se refiere a Sí Mismo. 2 (Is 9,5) Jesús quiso llamarse ‘Padre’, como le ha compla- cido hacerlo otras veces. Por esto fui acusada injustamente de confundir las personas de la Trinidad... 3 Sal 119,139. 4 Qo 10,18.

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