La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 1031 imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. “Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”. Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad. Éste es el Cora- zón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquie- ra que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vues- tra alma para entrar, así adornada, en la seme- janza deMí Mismo. ¿Puedes decirme, hija, dónde naciste? Nací en Tu Sagrado Corazón 1 . ¡Sí!Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. To- dos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. ¿No has leído: “Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salva- ción!’ Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes, y porque vivirá en las alturas entre los queYo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tie- rra, pero los que han nacido de Mí tendrán un dominio superior en el cielo. La gente co- rriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento 2 . Por lo tanto, decid a vuestra alma, amadísimos Míos: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”. Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve, porque en estos tiempos estoy derramandoMis gracias sobre la humanidad como nunca antes en la historia. IC. 14 de agosto de 2001 Desde Su Trono Mi Yahveh nos está mirando, a cada uno de nosotros, estudiándonos. ¿Quién de nosotros está dispuesto a ofrecer a nuestro Padre una guirnalda de virtudes? ¿Quién entre Tu población, mi Yahveh, está escalando Tu montaña santa? ¿Cuántos dicen la verdad desde el fondo de su corazón? ¿Quién está sin culpa? He sido ayudada, y aún recibo ayuda, pues mi alma, en su miseria, clama a Ti constantemente, pidiendo ayuda. Si apartaras de mí Tu Santo Rostro, tan sólo un breve instante, mi vida se reduciría y caería en la sombra de la Muerte. Tú eres mi Luz, mi Fiesta, la Divinidad que me mantiene viva. Permaneceré viva mientras continúes respirando en mí. En tu inefable benevolencia, Tú me has otorgado tantos favores... Me has concedido llamarte en cualquier momento para conversar contigo; un don difícil de creer para los demás. ¡Oh, Señor, ayúdame a aceptar todas sus acusaciones! La paz esté contigo.Mi pequeña flor, ¿por qué noMe he de sentir libre de hablarte? ¿Odebo 1 El Espíritu del Señor me dio estas palabras... 2 Sal 62,10. Cuaderno 104
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