La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1026 Cuaderno 103 Ahora has aprendido que en Mi Cuerpo vive la plenitud de la Divinidad, y que, por ello, tú también puedes encontrar tu propia realización. Si dices que verdaderamenteMe amas, entonces ¿por qué guardas aún esa distancia Conmigo? ¿Por qué miras todavía atrás? Sabes que tienes que imitarme. De nuevo, no te sorprendas cuando te pida que te examines a ti mismo. Si dices: “Estoy tratando de hacerlo bien, intento no decaer. Trato de ser el deleite del Dios Trino y Uno y respirar en Él, porque todo lo que me rodea es muerte, y requiere un gran esfuerzo no dejarse envolver por las semillas de muerte. Me vuelvo a la izquierda y siento el aliento de la muerte. Me vuelvo a la derecha y veo oscuridad. Sin embargo, in- tento no caminar en profunda sombra. Si mis pobres pies se han extraviado de la senda de las virtudes, o si mi corazón está manchado por la ingratitud y el pecado, o si mi mente se ha descarriado por campos ilícitos y pensa- mientos insidiosos, ven en mi ayuda y resca- tami naturaleza traicionera: porque yo no soy insensible a Tu amabilidad, Señor, soy sólo débil y miserable”. Puesto que te he criado como un padre desde tu nacimiento, tengo derecho a probar la autenticidad de tu amor y, por tanto, te responderé: “Estoy proban- do tu rectitud. Quiero que seas como un prín- cipe o una princesa cuando vengas a encon- trarte Conmigo, al salir de esta vida. Quiero que vistas de púrpura real y que estés alegre con la alegría de tu Señor. Quiero que te lle- nes de luz divina, y que brilles por dentro y por fuera. Quiero que seas fiel conMi Fideli- dad, intachable conMi Imagen Perfecta, puro con Aquel que es Puro”. ¡Escucha! ¿Acaso los rayos del sol en su gloria o el brillo de la luna han eclipsado ja- más elAmor que tengo por vosotros?Acau- sa de Mi Nombre y a causa del amor que os tengo, Me he mostrado a todos vosotros. Hasta vuestra alcoba he venido a visitaros conMi Divina Presencia. Unas veces he ve- nido como fragancia de mirra, otras como re- molino de humo de incienso, perfumándoos a vosotros y vuestra habitación. ¿Acaso no Me he aparecido también como un rayo de luz en vuestro corazón?Mi Presencia glorio- sa está en todas partes.Yo lleno la tierra con Mi Amor y, ¿cuántas veces no he dejado Mi Trono y Me he inclinado sobre vosotros, enviándoos besos secretos? Venid todos los que anheláis disciplina. Venid y aprended cómo aclamarme no sólo con palabras, sino con buenos actos de amor. Que vuestra len- gua hable de Mí, de Mi Divinidad, deAquel que es el Primero y el Último, deAquel que os ha engendrado, de Aquel que os ha em- bellecido y convertido en una catedral. No Me privéis de esta alegría. Por gracia, os he permitido crecer en Mi Casa.Así pues, infundid algo de alegría y de contento enMí, diciendo el “Padre Nuestro” de la manera queMi Padre se lo enseñó aMi hija. No seáis como los huesos desper- digados de la visión de Ezequiel, sino llenaos de la gloria deMi Espíritu Santo, queYo con- ferí a Mis discípulos, y creced en utilidad mientras os borráis progresivamente del em- pleo inútil, sin dejar jamás de invocar Mi Nombre para que reavive vuestra fidelidad e infunda en vosotros Mi sustancia vivifica- dora. ¿Habéis oído alguna vez la parábola de los talentos? 1 ¿No habéis notado cómoMi Casa 2 os está convocando a todos para enriquecer Su Casa? ¿No os habéis dado cuenta de que éste es tiempo de hacer una apreciación y probar vuestra fidelidad? Os he estado confiriendo a todos voso- tros gracias santificantes durante estos años ungidos. El pobre ha recibido igual que el rico. No he privado a nadie, pero ahora el Dueño de la Casa te pide que des un paso al frente para probarle tu fidelidad, a fin de que Él te pueda decir: “Bien hecho, alma buena y fiel. Has demostrado que puedes ser fiel en las cosas pequeñas, así que te confiaré mayo- res. ¡Ven y únete al gozo de tu Señor!” No defraudes a tu Dueño y le obligues a decirte: “¿Qué has hecho por Mí? No he vis- to ninguna obra buena que venga de ti”.Tam- 1 Mt 25,14-30 2 Al mismo tiempo oí también: “¿no habéis notado cómo el “Dueño de la Casa...”.

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