La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1022 Cuaderno 102 ayudándole así a superar las dificultades y a levantar su espíritu, dándole vigor para cami- nar con dignidad. La esperanza, por lo tanto, es un don del Espíritu Santo. ¿Puede un hombre poner sus esperanzas en las riquezas de este mundo –que cautivan a tantos corazones y no os ponen en contac- to con Dios– y sentirse aún feliz, aunque sepa que dichas riquezas no duran para siem- pre, y que tampoco le darán vida eterna ni gloria? No, nadie puede ser feliz cuando su alma está únicamente cautiva de las riquezas del mundo. El resultado será amargo como la hiel. Pero, dichoso el hombre que se vuelve hacia Mí. Puedo hacerle rico a través de su pobreza. Puedo enriquecerlo por medio de las Riquezas que contiene Mi Corazón. En Mi Corazón se hallan todas las sendas que conducen a la felicidad. Cuando descu- bras el Tesoro de la Esperanza, oirás tu pro- pia risa resonando como el murmullo del agua.Al sonido de tu risa todo el cielo se ale- grará, pues tus ojos van a contemplar a un Rey en Su celestial belleza y ya no más las corrompidas riquezas del mundo. Sí, consi- derarás tu plata y tu oro –que una vez ido- latraste– como algo sucio. Entonces, la Ví- bora que te tenía prisionero no volverá jamás a anidar en ti, porque el Espíritu Santo, que es tu Esperanza y también tu Guardián, habi- tará muy dentro de ti y tú en Él. Te encontra- rás gritando de alegría, una alegría sempiter- na se marcará en tu rostro. La alegría y el contento te acompañarán, y la pena y el la- mento se habrán acabado. Sí, elTesoro de la Esperanza conforta y consuela tu espíritu. Dicen las Escrituras que cuando oráis se os da entendimiento. Si hasta hoy no Me com- prendéis, es porque no oráis. Aquí estoy, no tengo en Mis Manos plata, ni oro, ni piedras preciosas que ofreceros, pero, en su lugar, tengo algo que no tiene precio: Mi Corazón, con sus tesoros inagotables dentro de él. ¿Escucharé un primer gemido, como de re- cién nacido? ¿Estaréis dispuestos a nacer de Mí? ¿Entendéis ahoraMi lenguaje? ¿Habéis notado, bienamados, cómo he enviado aMis ángeles para que estén a vuestras puertas y os vigilen en estas horas de oscuridad que están pasando? Debéis confiar más en Mi ayuda salvadora. El Espíritu, que es vuestra esperanza, os dará vigor sellando vuestra frente conMi Nombre. Cuando obtengáis esperanza en vuestro corazón, permaneceréis confiados, porque donde está el Espíritu hay libertad. La luz y la oscuridad no tienen nada en común, ni tam- poco la esperanza y la desesperación. El Es- píritu Santo no es un aliado de Satanás, y tú, que has recibido la promesa de la Esperanza, no tienes ningún punto en común con la Desesperanza, que en realidad es Satanás. Al recibir elTesoro de la Esperanza, tu ros- tro se iluminará y tomará el brillo deMi Ma- jestad yMi Esplendor. Sí, todos vosotros au- mentaréis en resplandor según os vayáis convirtiendo en Mi Imagen gloriosa. Esto únicamente se puede extraer deMi Corazón... Así pues, implorad con todo vuestro cora- zón el Espíritu de Esperanza, que irradiará en vuestro espíritu y os llevará a las delicias del cielo para deleitaros en Él... UnaVoz desde las alturas de la Gloria está llamando, proclamando los Tesoros que es- taban reservados para vuestros tiempos. No digáis: “He mirado y no los he visto”. Estoy avanzando como las nubes sobre vosotros, sin embargo muchos dicen que no Me ven, generación.Andáis errantes de un lado para otro a través de las riquezas del mundo, pero cuando se trata de ver los tesoros espiritua- les que pueden ser derramados sobre voso- tros, para revestiros de Mí Mismo en majes- tad, no prestáis atención. Si se os diera la gracia de veros a vosotros mismos del modo que Yo os veo, con Mis divinos Ojos, os lamentaríais, golpeándoos el pecho, y os refugiaríais en el desierto. Vuestra lastimosa visión os volvería del re- vés. Sin embargo, si os vieseis revestidos de Mí, os lo digo, proclamaríaisMi grandeza sin cesar. ¿No habéis leído que: “Yo asentaré tus piedras sobre carbúnculos y tus cimientos sobre zafiros, y haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y tu muralla entera de piedras preciosas?” 1 . 1 Toda esta cita se refiere al alma.

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