La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1019 Un hombre espiritual, por el contrario, es capaz de juzgar el valor de todas las cosas, y su propio valor no ha de ser juzgado por otros hombres. Como dicen las Escrituras: “¿Quién puede conocer la mente del Señor?Así pues, ¿quién puede enseñarle?” 1 . El tesoro de conocerme y comprenderme es el cielo en la tierra en todo momento. Es conducirse con amabilidad, justicia e integri- dad, en la tierra. Cuando recibáis este tesoro por gracia, a través del Espíritu Santo, cono- ceréis MiVoluntad en vosotros. Nosotros di- jimos una vez: “Si alguno quiere jactarse, que se jacte de esto: de comprenderme y cono- cerme...” 2 . Este tesoro está por encima del pre- cio de las perlas.Ah , luego viene el tesoro de la intimidad, de la intimidad Conmigo, vues- tro Dios. Las llamaradas que salen de vues- tro corazón, por un amor ardiente, serán los primeros signos de vuestra intimidad Conmi- go. Los periodos prolongados de sed de Mí, buscándome incesantemente, serán la auro- ra de vuestra cercanía a esa íntima unión que tanto deseo de cada alma, para que puedan venir a saborear Mi Dulzura. Y, con toda vuestra alma, entraréis en las delicias del cie- lo, y cantaréis en el cielo las melodías deMis ángeles, en honor de la Misericordia queYo he tenido con vosotros. Entonces, así como David clamó haciaMí una vez, inflamado por su amor, también vo- sotros clamaréis hacia Mí con sus mismas palabras: “Dios, Tú eres mi Dios, por Ti suspiro. Mi corazón tiene sed de Ti, mi cuerpo tiene an- sia deTi... SinTi,me sientodentrodemí como tierra de sequía, agotada y sin agua. Anhelo contemplarte. En el lecho pienso en Ti, medi- to enTi toda la noche, mi alma se aferra aTi... 3 Aunque soy joven 4 me has dado más enten- dimiento que a los de edad madura 5 , porque guardo Tus divinas enseñanzas. Oh, cuán deliciosa es Tu amistad, mi dulce Dios... Tu Presencia, tan íntimamente entremezclada conmi alma, me llena de gozo y es más dulce que la miel. Tu fragancia perfuma todo el universo y embriagami alma, vigorizandomi mismo ser”. En vuestro despertar, descubriréis queYo soy vuestro Bienamado, vuestro Cielo, vues- tro Edén, y que enMí podéis vivir. Descubri- réis, a Mi Luz, queYo he puesto en vuestro corazón lamagnificencia deMis Obras, y ala- baréis Mi Santo Nombre. Descubriréis que Mi Mirada sobre vosotros es como un imán, y Me alegraré al miraros, pues estaré miran- doMi Propio reflejo. Estarémirándome aMí Mismo en vosotros... Así pues, no os sor- prendáis cuando venga a vosotros para de- ciros: “Ahora Yo soy vuestro Gobernador y no tengo otro deseo que verme a Mí Mismo en vosotros. Mi Presencia en vosotros encien- de un deseo y una sed de Mí, semejante a una llama. Aspiraré cada suspiro de anhelo como un perfumado ramo de rosas, que Me mitiga las ofensas que hacen los hombres contra Nosotros 6 . Yo soy Perfecto y os quiero también per- fectos. ¿No habéis leído: según es el que go- bierna, así serán los habitantes de su ciu- dad... ?”7 Entonces Yo, a Mi vez, os revelaré las huestes celestiales, mientras canto para vo- sotros religión y rectitud en poesía. Reuniré a todos los santos del cielo, convocaré a toda la corte del cielo para revelarles Mi majestad y Mi soberanía en vosotros, y cómo hice de vosotros una diadema real para Mi Cabeza, un real prodigio de vuestros tiempos. Todos vuestros ornamentos serán divinos, pues habrán sido ofrecidos por Mí. Vuestra ante- rior esclavitud se convertirá en libertad en Mí. Hoy miro hacia abajo, desde el cielo, para contar los limpios de corazón: ¿Qué he de decir? ¿Fue Mi sacrificio en vano? Mi Espíritu está quebrantado... Me he sacrificado por vosotros para liberaros de 1 1Co 2,14-16. 2 Jr 9,23. 3 Sal 63. Extractos. 4 Debido al renacimiento por el Espíritu. 5 Los eruditos. 6 La Santísima Trinidad. 7 Si 10,2. Cuaderno 102

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