La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1018 Cuaderno 102 servado Mi Corazón para vuestros tiempos. No es que Yo haya dejado nunca de inundaros de Mi Misericordia, sino que, en vuestros tiempos, que son tan malvados, muestro más compasión que nunca hacia aquellos que están encorvados en el polvo y sus cuerpos aplastados contra el suelo por el pecado. En el desierto de vuestro corazón, he plantado semillas celestiales para que todo el mundo pueda ver y conocer la gran- deza de Mi Misericordia. Además, ¿no he dicho Yo también que en los últimos días Mi Espíritu será derramado sobre toda la humanidad, por muymiserables que seáis? Esta es la riqueza de Mi gracia... Hoy os levanto por gracia. Por Mi Misericor- dia, estoy derramando Mis gracias sobre vosotros para haceros entender quién es aquel que trae la libertad, y quién es el Dador deVida, a fin de que podáis ver qué magnífi- cas glorias os aguardan. Vuestra época tiene más muertos que vi- vos por sus pecados, su impiedad, y su indi- ferencia hacia Mí. Desde que el mundo fue creado, nunca he dejado de demostrar Mi poder sempiterno y Mi deidad. Soy conoci- do por todas las cosas que han llegado a ser desde el no-ser. Luego entonces, incluso en vuestra sustancia terrenal,Yo puedo vivir en vosotros, puedo traer esa sustancia terrenal a la vida; es por gracia por lo que habéis sido resucitados.Así pues, ¿tendré que ver siem- pre aMis criaturas en obras de rebelión, diri- giéndose a la muerte? ¿No habría de actuar con Misericordia? Conmigo hay grandes riquezas, abundan- cia duradera que enriquece a los que se apro- ximan aMí con un corazón contrito. En nues- tros esponsales, os ofreceré el tesoro de saber cómo poseerme, el tesoro del Conocimiento delDiosTrinoyUnoydeComprenderle. ¿No habéis oído que sólo por Santa Sabiduría se construye una casa y que por la comprensión se la fortifica? ¿Que por el conocimiento se llenan sus almacenes con riquezas de toda clase, raros tesoros de valor divino y tan de- seables para los sabios de todos los tiempos? En otras palabras, al conocerme a Mí, vuestra alma y vuestra mente se llenan deMi Luz trascendente y deMi Gloria.Vuestra alma se llena de Mi Divinidad, de Mí Mismo. En- tonces, y sólo entonces, vuestro corazón se aplicará a la disciplina y vuestros oídos a la instrucción, persiguiendo la Verdad y apre- ciándola sumamente. Incluso, amados Míos, vuestra misma naturaleza será transformada en Mi Deidad. Todos vuestros propósitos serán movidos por Mi Espíritu Santo, que incansablemente ha estado quitando la es- coria de vuestro interior, para dotar vuestro espíritu de Mi Espíritu y, por Mi Espíritu, de laAbundancia Imperial que esMi Soberanía. Preguntaréis: “¿Y qué es comprender a Dios?” Comprenderme es el primer principio de la Sabiduría. Es reconocerme como vues- tro Dios y temerme.Temerme es evitar todo mal. Es también haberme visto con vuestros ojos espirituales mientras estáis aún en la tie- rra. Es esencial para cada uno de vosotros haberme saboreado mientras estáis en la tie- rra. Es importante para cada alma buscar esta visión 1 ; y, si vuestra alma no ha sido capaz de alcanzar Mis alturas 2 , luchad y perseve- rad para elevar vuestro espíritu por medio de la contemplación. ¿De qué otro modo cono- ceréis a vuestro Dios? Si noMe habéis visto, ¿cómo seréis uno deMis hijos e hijas, atavia- dos con Mi Luz Tres Veces Santa? Yo no soy inaccesible ni inalcanzable, puesto que Me mezclo con vuestra alma.Yo Me uno a vosotros y nos hacemos uno. Lue- go, una vez unidos, hago posible queMe co- nozcáis para recordaros vuestra herencia. Con majestad y esplendor, conduzco vues- tra alma haciaMis profundidades, para reve- larme con regia prodigalidad. Habéis leído que las profundidades de Dios sólo pueden conocerse por medio del Espíritu, a fin de comprender las cosas espirituales. Dicen las Escrituras: “Una persona no espiritual es la que no acepta nada del Espíritu de Dios.Todo lo ve como necedad. Está más allá de su entendi- miento, porque sólo se puede entender por medio del Espíritu”. 1 La visión de Dios. 2 El Señor quiere decir ‘Él Mismo’.

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