La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1016 Cuaderno 102 20 de enero de 2001 (Semana de la Unidad) Señor, ¿por qué has hecho ciegos a tantos a Tus Obras?¿Se debe a su obstinado recha- zo a arrepentirse y reconciliarse? Enséña- me y pronuncia Tu Voluntad… Ah, hijita Mía… ¡Mi Voluntad es que traba- jes con amor a la luz deMi Espíritu!Mi Espí- ritu está clamando, hoy más que nunca, por la reconciliación entre Mis pastores. Para salvarse, todos deben arrepentirse y recon- ciliarse. Que cada pastor examine su senda: “Piensa, pastor, en el amor que Mi Padre,Yo y el Espíritu Santo te prodigamos en cada momento de tu vida…” Ah, hija, no te imagines que no Me perca- to de las exigencias de la misión que te he en- comendado. Unir Mi Casa no es una tarea fácil, ¡menos aún revivirla! Pero ten ánimo, pues no estás sola. Yo estoy contigo. No te desanimes por los que no perciben Mi Plan en ti. He quitado la vista a los que claman “ve- mos”, y se la he dado a aquellos que no po- dían ver. Sé un modelo de unidad para el res- to del mundo y, mediante tus sacrificios, suscita la reconciliación entre los hermanos. Satanás se ha propuesto hacer la guerra contraMi Iglesia.Ataca con violencia lo que Yo he comprado conMi Propia Sangre.Man- tienedividida aMi Iglesia,maldiciendoa todo corazón fiel que profese laVerdad yMi Ley. Muchos de vosotros que pertenecéis a la Iglesia, hoy la estáis saqueando. La saqueáis negándoos a reconocer Mi Cuerpo en la Eu- caristía y a participar de Mi DivinoMisterio de la manera queYo verdaderamente lo insti- tuí. Estáis saqueando Mi Casa cuando se pretende medir la magnificencia deMi Divi- nidad y deMi Presencia en la Eucaristía. Es- táis saqueando Mi Casa de muchas otras maneras. Las Escrituras nunca mienten y no pueden ser rechazadas, pero vosotros recha- záis partes de ella, saqueándola también de ese modo. He dado apóstoles a Mi Iglesia para enriquecerla, he suscitado y le he dado profetas, maestros y, después de éstos, mila- gros, el don de curación y varios otros do- nes. Pero vosotros estáis despojando Mi Casa; la estáis saqueando hoy. Mis Ojos son demasiado puros para po- sarse sobre esta rebelión. Así pues, no os sorprendáis cuandoYo llamo. No os sorpren- dáis cuandoYo, enMi Infinita Benevolencia y Misericordia, desciendo hasta vosotros, creación, para mirar por la ventana de vues- tros corazones. No os sorprenda que, a pe- sar de vuestra impresionante miseria, os esté ofreciendo un rico e inmerecido banquete, y que, con regia prodigalidad y majestad, ven- ga a revestiros de Mí Mismo, a fin de que, cuando Mis Ángeles os conduzcan a las eternas alegrías del cielo y a Nuestra Corte, seáis reconocidos como carne de Mi Carne, hueso de Mi Hueso. Entonces se anunciará elVeredicto: “De acuerdo con la vida que esta alma lle- vó mientras estaba en la tierra, es digna de la dote celestial de una esposa, puesto que ha permanecido fiel a La Esposa 1 . Esta alma, a pesar de todas las pruebas que le he estado enviando, sacudiéndola como un barco en medio de la tempestad, se ha adherido aMí y ha permanecido unida aMí, como la ostra se pega a la roca. Al permanecer así unida a la Esposa 2 y a Mí, el Esposo 3 , dicha alma ha compartido Mi Divinidad. Su unión con Mi Espíritu la cristalizó, transformándola para 2001 1 La Iglesia, también Esposa de Cristo. 2 La Iglesia. 3 Jesucristo.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=