La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1013 vio fue espantoso...Vuestros muros han per- dido su esplendor, y de palacios de marfil, digna morada para vuestro Rey, vuestros muros se han convertido ahora en una ruina, puesto que habéis dejado de invocar a Mi Espíritu Santo, cuyo manantial transparente os renueva, santificando Mi morada. Mi propósito era llenaros de tesoros 1 dentro de vuestros muros y obrar maravillas en su interior, a fin de establecer en ellos la plenitud de Mí Mismo. Mi intención bene- volente era derramarme en vosotros con en- tusiasmo, y deificaros. ¿Entendéis Mi pro- pósito? Yo, la Divinidad, no sólo de Mi Iglesia sino de toda Mi Creación, anhelo darme a vosotros. Mi vivificante paso por vosotros no pasará inadvertido: ¡Un Pozo que daVida brotará como un manantial den- tro de vuestros tan lamentables muros! Y mientras revivís, exclamaréis con cánticos y alegría: “¡El Dios Todo-Benevolencia y Todo- Amor, cuya Magnificencia es exaltada en toda Su creación, me ha llenado de la luz de la resurrección! ¡Bendito sea Su SantoNombre! Mi Dios Trino ha brillado sobre mí. El Esposo de toda Su creación ha entrado benévolamente en mí para envolverme de enseñanzas místicas que vienen directamen- te de Su Boca, inundandomi alma con la Luz y las Instrucciones de la Sabiduría. Él ha ve- nido con Gloria majestuosa para recordar a Su pueblo el poder de la salvación, a través del perdón de sus pecados. Y esto por la Misericordia Infinita de Su Corazón”. ¡Oh, sí! Todos Mis caminos son gracia y verdad..., y laVerdad es proclamada por Mi Boca. Nada hay retorcido en Mis palabras, nada falso, sino que están revestidas de ma- jestad y poder, y también de nobleza. ¡Des- pertad, templos! 2 ¿Por qué dormís? ¡Tenéis a vuestro Dios en majestad y esplendor ante vosotros, invitándoos! Yo reino de modo supremo y estoy ante vosotros para ofrece- ros Mis innumerables Tesoros. La ganancia será vuestra. ¡Mirad! LaAurora 3 estaba a punto de lle- gar, pero Me parece que no habéis estimado Mi oferta.Tampoco he oído alabanzas porMi magnánimo gesto. No has madurado, gene- ración, y si crees que has madurado, no lo has hecho en Mi Corte, te has nutrido en otros terrenos. En Mis Manos hay riquezas innumerables, queYo transmito sin reserva. Sin embargo, habiéndolas recibido, muchos de vosotros las habéis alterado; otros las han cambiado por una falsa imitación 4 , desvián- dose de la verdad. Al principio deMi NobleTema 5 , Mi Padre miró con gran desagrado la tierra, que estaba en confusión, y dijo: “Te has vuelto quisqui- llosa 6 , generación... Hoy digo: “No has ma- durado en Mí; apenas crecidas, tus ramas se han quebrado. Tu fruto es inútil, está verde y agrio, no sirve para nada. La traición sedujo tu necedad... ”La Aurora 7 estaba contigo, pero has tomado a la ligera lo que es santo. La fascinación del mal arroja las cosas bue- nas a la sombra, y el torbellino del deseo co- rrompe el corazón sencillo. ¿Ha entrado alguna vez en tu cabeza, ge- neración malvada, que la gracia y la miseri- cordia aguardan a los elegidos del Señor? ¿Has comprendido alguna vez que te llama- ba? ¿Han pasado Mis ungidas palabras como un rumor fugaz? ¿Ha pasado Mi Pre- sencia como una sombra? ¡Parece que os atraen las aguas robadas y que el pan comi- do en secreto sabe mejor en vuestras bocas, generación estúpida! Por eso vuestras bo- cas se dan libremente al mal. Ahora estoy hablando de Corazón 8 una vez más. ¡Oh, generación! ¡Si tan sólo com- prendieras la gracia de vuestros tiempos, la 1 Yo sabía que esta palabra significaba ‘virtudes’. 2 Figurativo de ‘almas’. 3 ‘La Aurora’ significa ‘la Misericordia’. 4 El Señor explica cómo algunos, tras convertirse con Su mensaje, por su inmadurez espiritual, han caído siguiendo otros falsos mensajes que han tomado por auténticos... 5 Estos mensajes. 6 ‘Quisquillosa’ significa no fácil de agradar, rápida en en- contrar faltas. 7 Quiere decir la Misericordia. 8 Nuestro Señor me recordó aquí el día que entró en Jeru- salén y lloró sobre esa ciudad diciendo: “¡Si también tu conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos...” (Lc 19,41-43). Cuaderno 102

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