La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 1008 Cuaderno 101 Yen cuanto a ti, Vassula, te digo: Me encan- ta cuando observas y no olvidas Mis Pala- bras que te formaron y, a través de ti, forma- ron a otros. Mantén tus ojos abiertos para contemplar Mis inestimables tesoros y los prodigios de Mis Palabras. He dicho, Vassula, que contemplar la luz de Mi Gloria está por encima de toda teología. Dime, ¿hay algo más grande en el mundo que penetrar en vuestro Dios y alegraros en Su Presencia? ¿Qué hay más grande en el mundo que ver- me aMí, la Divinidad?Aquel que está reves- tido de Majestad y de Poder os está hablan- do.Yo trasciendo y reino en las alturas de la Gloria. Por lo tanto, es hacia allí adonde te- néis que tener levantados los ojos permanen- temente, y os salvaréis. Esto es lo que debes continuar enseñan- do a esta generación. Ve a recitar Mis haza- ñas para que esta generación Me abra su co- razón y para queYo, aMi vez, le abra a él las puertas de la virtud. Grita a los pastores que guardanMi Iglesia y pregúntales: “¿Ha pro- bado alguien ahí la dulzura y la bondad de nuestro Señor? ¿Hay alguien ahí que desta- que en conocimiento de Dios?” Si contestáis “sí” a la primera pregunta y “no” a la segunda, entonces, ¿por qué Me estáis persiguiendo? Yo supliqué y voso- tros condenasteis. Os visité, haciendo brillar Mi benevolencia sobre vosotros, pero la arrogancia y la hostilidad fueron vuestras ofrendas a Mí. Llamé a vuestra puerta pero no Me abristeis, y os asegurasteis de que vuestras ventanas estuvieran también atran- cadas. No hicisteis lugar para vuestro Señor. ¿Tengo Yo ahora que alabar vuestro discur- so y el torrente de palabras que Me dirigís en vuestras asambleas? Puesto que todas esas palabras son vacías hasta la saciedad, ¿para qué servís? Humillaos antes de caer enfermos. Dejad que Mis Palabras sean vuestro educador, vuestro consejero y vuestro gozo. Y viviréis. 16 de octubre de 2000 El Señor es bueno, porque me ha enseñado. Es conocido por enseñar e instruir al pobre y al miserable. Mi Padre, vuestro Padre, está revestido de Poder y Majestad. Alabémosle todos con una sola voz y cumplamos los votos que tú y yo hicimos al Altísimo. Dirijamos nuestro poema al Rey. Pero, cómo temo oír: “¿Has estado tú presente en Mi Consejo?” No temas, te he sacado de debajo de tierra, te he desenterrado, y he dicho: “La paz será tuya, hijita Mía.” De la tierra de Egipto he hecho surgir profe- tas y santos. Una bendición sobre la tierra de Egipto: que su follaje permanezca verde, y que los árboles que crecen junto al río Nilo prosperen y continúen produciendo fruto, para alimentar a su pueblo. Un trono glorio- so fue establecido en cada lugar por donde laVirgenMaría, Mi Madre, José el Justo yYo Mismo pasamos. “Egipto, Nosotros pisamos tu suelo y su- bió incienso al cielo a nuestro paso. ¿No has leído en las Escrituras: ‘Vendrán embajadores desde Egipto’? 1 Y bien, ¿no sabías que Yo te he ungido a ti también? 2 . Mayor que la altura del cielo so- bre la tierra es la inmensidad deMiAmor por 1 Sal 68,31. 2 El Señor me dio a entender que Egipto, al igual que Tie- rra Santa, debería considerarse como Santo. El Señor me hizo comprender que Egipto protegió a la Sagrada Familia cuando tuvieron que refugiarse allí. Egipto les dio de co- mer y beber, pero principalmente los protegió y Dios ja- más olvida un buen gesto.
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