La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1001 “De la Debilidad obtendremos gran honor. LaVictoria será Nuestra al final, pero 1 , cuan- do la noticia llegue a los que dañan la Iglesia, avanzarán malévolamente contra Nuestra hija. Hordas de gentes de corazón endureci- do demostrarán salvajemente su mal cora- zón. Pero ella se aferrará a Nosotros, y será un signo evidente para todos ellos de que el Dios Trino y Uno está con ella. Y aunque, en un cierto momento, les haya podido parecer perdedora, en poco tiempo se darán cuenta de que toda su maquinación se habrá queda- do en nada. “Nosotros dotaremos de valor su espíritu paraNuestro Plan de Salvación y, cuando ella hable por Nosotros, hablará con autoridad, porque estará siguiendo Nuestro Real Man- dato. “Los dignatarios oficiales, al principio, no le prestarán ninguna atención, ni tampoco a Nuestras palabras. Ignorarán Nuestros Rea- les edictos, mientras que NuestraAutoridad se irá extendiendo por todas las naciones a través de ella. Y mientras Nuestra Casa co- mience a renovarse y a renacer a través del Espíritu Santo, el gobernante de la bestia, el único que se atreve a condenarnos a Noso- tros, el que trata a los corazones nobles como criminales, avanzará con fuerza descomunal contra Nuestra hija y Nuestro Noble Tema. Pero, en realidad, su punto de mira seremos Nosotros, consciente de que Nuestro Tema deAmor es una amenaza para él 2 y para sus seguidores. Porque Nosotros vamos a des- cubrirlos, y también su largamente calculado plan contra la Iglesia, revelando a todas las naciones que las van a forzar y a encadenar, para alimentarlas un día de naturalismo y otro de racionalismo, obligándolas a seguir su ley, pretendiendo dominar MiVoz. “Y tal como dicen las Escrituras, así se cumplirá. Las Escrituras dicen 3 : “Esparcirán la carne de tus devotos y derramarán su sangre por toda Jerusalén, ¡y no habrá quien cave una tumba!”. Porque “la bestia 4 que sale del Abismo”, como dice de nuevo la Escritura, “va a guerrear contra ellos, y los vencerá y los matará 5 . Sus cadáveres yace- rán en la calle principal de la Gran Ciudad, conocida bajo los nombres simbólicos de Sodoma y Egipto, en la que su Señor fue crucificado” 6 . “Una renombrada y populosa ciudad de Cristo, conocida como la ciudad eterna, no cesa jamás de rechazar Nuestras Llamadas, igualando los rechazos de Sodoma. Sin em- bargo, pretenderán tener una mente abierta y una apertura a Nuestro Espíritu. Pero será lo contrario: crucificarán todas las Palabras que Yo doy, clavándolas al madero. Al ver esto, muchos sacerdotes estarán en lágrimas ante el altar, y dirán entre sollozos: “Señor, no dejes que la ruina caiga sobre Tu Casa. Has visto el deseo de venganza de aquellos 7 que han jurado ir en contra de to- das Tus Santas Reglas, y en cambio se ha- cen los sabios para –según dicen– el bienes- tar de la humanidad. Estos verdaderos chacales se burlan de tu Divinidad y dispa- ran flechas venenosas contra nuestra fe. Para fortalecer a Tu pueblo y robustecer y poner sobre aviso a Tus sacerdotes, descendiste entre nosotros con Tu fuerza gloriosa, desig- nando a los vientos como mensajeros y a las llamas de fuego como Tus sirvientes, para darte gloria. Tú los escogiste para llevar Tu Santo Nombre y ostentarlo, para honrarte fortaleciendo a Tu Familia y reuniendo a Tu rebaño, y para ayudar a que Tu Casa sea lla- mada de nuevo “Única Casa de oración”.Te damos gracias porTuAmor Misericordioso 1 Tan pronto como este ‘pero’fue pronunciado, pareció que todos los Ángeles y los Santos entendían incluso antes de oír el resto, porque, tal como fue pronunciado, sabían que a continuación venían noticias tristes. Inmediatamente la expresión de sus rostros se volvió grave y solemne. 2 Él y sus seguidores son aquellas fuerzas malignas de nues- tro tiempo que poseen al mundo y que combaten la Divi- nidad de Cristo y a Dios Padre.También combaten contra la Cruz. 3 1M 7,17. 4 Las fuerzas del mal. 5 Las fuerzas del mal matarán a los portavoces enviados por Cristo y laVirgenMaría, de una forma simbólica, negando el hecho de que María y Jesús hablan como dos testigos. 6 Ap 11,7-9. 7 Las fuerzas del mal. Cuaderno 100

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